Publicado: 16 de Febrero de 2018

Aunque el borrador de la nueva Ley de Tráfico no ha llegado aún al Congreso para su tramitación, todo el mundo coincide en que incorporará modificaciones sustanciales en la enseñanza de la conducción y en los exámenes para obtener los permisos. 


He aquí las principales, muy en consonancia con las propuestas y reivindicaciones históricas de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE):


 
  1. Obligación de ir a la autoescuela. La DGT no quiere que los aspirantes a conductores acudan a los exámenes sin la debida preparación, por lo cual los obligará a pasar por la autoescuela. Se supone que, a mejor formación, mayor índice de aprobados y menor número de pruebas para obtener el permiso. Todo el mundo sabe que el Organismo no tiene suficientes examinadores para la demanda actual de exámenes. Se trata pues de que ésta baje y los futuros conductores lleguen al tráfico en las mejores condiciones. En este sentido, la enseñanza teórica incluirá un módulo de concienciación sobre los riesgos al volante.
 
  1. Cambios en las pruebas teóricas. Se introducirán los vídeos en los exámenes teóricos, al objeto de aquilatar la percepción del riesgo de los aspirantes. Uno de los ejercicios consistirá en proyectar una película con un problema de tráfico. Los aspirantes deberán indicar qué harían ellos en tal situación. La DGT entiende que el examen tipo test, tal y como se hace en la actualidad, no sirve de mucho. 
 
  1. Cambios en las pruebas prácticas. Suena la conducción nocturna como una de las novedades. También el uso del GPS para determinar el trayecto en la prueba de circulación. 
 
  1. Mayor dureza con los multirreincidentes por consumo de alcohol y drogas, que tendrán más dificultades para recuperar el permiso. Las multas llevarán anuncios con las consecuencias posibles de las conductas de riesgo que han provocado la sanción.